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Movimiento de carácter artístico y musical surgido en la década de 1980 en el seno de la comunidad urbana de origen afroamericano e hispano en Estados Unidos. Durante los primeros años, el hip-hop estuvo caracterizado por tres fenómenos: el rap, las pintadas artísticas conocidas como graffiti y el baile acrobático llamado break dance. Hoy día el término se aplica, sobre todo, a un estilo de música de baile, que en muchos casos puede ser una evolución de la tradición musical negra -como el soul, el funk, el rhythm and blues y a veces también el jazz- utilizando los medios tecnológicos de los estudios de sonido modernos.
El movimiento hip-hop comenzó a principios de la década de 1980, cuando los adolescentes de las barriadas negras buscaron su autofirmación a través de formas artísticas nuevas y originales como alternativa a las luchas callejeras y a la delincuencia de bandas. El rap desarrollado por ellos, un rapidísimo canto recitativo con una base rítmica sencilla de bajo y batería, es el punto de partida de una tendencia que con el nombre de hip-hop constituye uno de los fenómenos más influyentes y de mayor éxito comercial de la música pop de la década de 1990. Las características de este estilo son una percusión rítmica generada con sintetizador, las citas musicales obtenidas mediante la técnica de muestreo a partir de discos antiguos de soul, funk o rock, el ritmo vocálico del rap y las frases cantadas breves, generalmente a cargo de voces femeninas, al estilo de la música soul.
Del mismo modo que el rap constituye la expresión de una nueva conciencia afroamericana, muchas formaciones hip-hop se sienten como portavoces de la denuncia del racismo latente en la sociedad estadounidense. En primera línea de esta agitación se encuentra el grupo Public Enemy, cuyas letras radicales han dado lugar a controversias e intentos de censura en Estados Unidos. Otros artistas igualmente comprometidos y polémicos son Ice-T, Ice-Cube y 2 Live Crew.
Como el hip-hop puede producirse de forma sencilla y barata en estudios caseros, las piezas de este estilo aparecen en las listas de éxito internacionales bajo las formas más variadas: fáciles y comerciales como Hammer, del que se vendieron millones de discos, o musicalmente depuradas como De la Soul o Soul II Soul. Otros artistas populares son Arrested Development, Cypress Hill o Coolio. Los criterios estilísticos del hip-hop se han convertido actualmente en un patrimonio común de músicos pop de todas las nacionalidades



RaP
Estilo musical que surge en los barrios negros e hispanos neoyorkinos. Vinculado desde principios de los 80 a los ambientes de la cultura hip-hop, a imagen y semejanza de ésta integra diversas corrientes, como la break dance music, el electro, el graffiti urbano o el scratch.
Si el hip hop se distinguió por evolucionar a partir de las formas primigenias de la música religiosa de la comunidad negra de Estados Unidos, a través de una expresividad laica y popular que se concilió muy a menudo con el funk, el rap se desarrolla sobre todo por dos vías: rompe sus lazos con el funk y la música disco de consumo acentúa su relación con el break dance al tiempo que radicaliza sus signos de identidad callejeros mediante formas autónomas y un lenguaje específico y combativo. En sus primeras manifestaciones, y siguiendo la pauta break, el rap surgió de las operaciones que en las salas de baile ejecutaba un disc jockey utilizando uno o varios temas, al objeto de conseguir de las interrupciones y mezclas resultantes una composición que sirviera como vehículo sonoro a la recitación del solista o, con mayor frecuencia, a un nutrido conjunto de intérpretes. La púa del tocadiscos, en consecuencia, se convertía en un elemento fundamental de los temas rap y mediante las ráfagas breves y reiterativas, salpicadas de arrastres rítmicos, enfatizando rimas que se nutren de jergas, efectos onomatopéyicos, bromas y consignas, se desencadenaba un juego de réplicas y contrarréplicas muy sugestivo, que a su vez se complementaba con provocativas escenificaciones.
Estos rasgos esenciales del rap --en especial todo lo que se refiere a sus letras-- tienen su origen en las fórmulas publicitarias emitidas por radio y televisión donde dos o más personas conversaban coloquialmente sobre un producto, combinadas con las remezclas de música disco que los jóvenes negros, hispanos y chicanos empleaban para bailar y divertirse al aire libre en los ghettos. Por ello el rap tuvo en sus comienzos un alcance limitado, pues raras veces penetraba en el ámbito de las discotecas, copadas por temas comerciales también interpretados por negros (como Grace Jones, Chic y Tina Turner). El tema 'Rapper´s delight', de Sugar Hill Gang, editado en 1979, fue una de las composiciones estrella de este estilo, que se inscribía en el ámbito ecléctico practicado por bandas fundacionales como Afrika Bambaata and The Soul Sonic o el más radical de Grandmaster Flash and the Furious Five. Pero es a partir de los años 90 cuando los álbumes rap alcanzan una presencia regular en las listas de éxitos de la revista Billboard y el estilo se diversifica, atrayendo a sus filas de adeptos a músicos blancos.



hIsToRiA dEl Mc

El punto de partida del fenómeno del hip hop en nuestro país se puede establecer con el estreno de las películas "Beat Street" (84) y "Breakdance" (84), esta última con su secuela "Electric Boogaaloo" (85). La proyección de estos films, junto a la influencia de los jóvenes negros americanos que residían en nuestro país, fue el inicio de una moda en el baile y en la forma de vestir. Este estilo de baile llegó mucho antes que otras manifestaciones del hip hop. En la mitad de los 80 era habitual observar reuniones de breakers a ritmo de discos de funk y disco. La estética se caracterizaba por zapatillas con lengüeta por fuera, cordones anchos, chandals, cintas de pelo, guantes,... En ciudades como Barcelona, la zona de Universidad era lugar de reunión habitual de breakers, intercambio de revistas, cintas, videos... En los primeros días poca gente aún hablaba de rap o hip hop. "En la época del break (del 83 al 87 más o menos), la gente hablaba de break, ni siquiera de rap o de hip hop, sólo se hablaba de break, yo realmente a parte de oirlo en las canciones, fue cuando hablé con los negros de la base de Torrejón, ya me enteré qué era el hip hop. "Dejé de hablar de música break, para hablar de rap" (Frank T).
Algunos adelantados, y gracias a contactos en el extranjero mediante amigos o viajes traían cintas con los sonidos que estaban sonando en EE.UU. Se empezaron a conocer los discos de gente como Run DMC, Grandmaster Flash, L.L.Cool J, Kurtis Blow... En Madrid la zona de reunión de breakers era Nuevos Ministerios, lugar de encuentro de los chavales de distintos barrios para demostrar sus habilidades y sus conocimientos. Sonia, una de las responsables del sello Zona Bruta lo recuerda: "En Nuevos Ministerios antes del break, lo que había era skate, todos los sábados, de repente se vio como cada vez eran menos los que iban con patines y cada vez más con zapatillas, empezó la gente a bailar, hasta que llegó un momento en que toda la parte de arriba y de abajo estaba llena de gente haciendo break, venían hasta padres con hijos para verlo". El sentimiento de movimiento se empezaba a sentir. "Lo que se vivía allí, era un ambiente de mucha unión, un rollo muy sano, además había muchos gitanos que eran los que mejor bailaban. Otra cosa que se empezó a palpar en Nuevos Ministerios, aunque no se sabía muy bien porque, era el rollo de autoafirmación, pero de una manera muy sana. La chulería ya empezaba a surgir, no eras nadie pero cuando ibas allí ya eras alguien, pertenecías a un grupo, algo muy unido al hip hop". Por su lado Frank T lo explica desde su punto de vista: "Para mí siempre ha sido un rollo muy relacionado con la música, más que las movidas de los barrios, era la música. Lo más lógico es que hubiese acabado siendo un DJ o productor, más que un rapper".

Por otro lado, y totalmente ajeno al hip hop, un mensaje se hacía inevitablemente repetitivo en los muros y mobiliario urbano de Madrid desde 1981: Muelle, un joven de la periferia, músico y mensajero, que (al igual que Taki 183 en Nueva York) fue el primero en estampar su firma por toda la ciudad. Pronto surgieron imitadores, "escritores" de pintadas o firmas (por aquel entonces no se conocía el graffiti tal y como hoy lo entendemos) Algunos de ellos llegaron a ser tan conocidos como él: Bleck la rata, Tifón, Glub… Pero el prestigio de Muelle le viene dado no sólo por haber sido el primero, sino por ser el creador de un estilo; el estilo flechero, desconocido en el resto de Europa e imitado hasta la saciedad en los primeros años del bombardeo en España.

"En Torrejón hasta el 88 nadie hablaba de graffiti, de hecho yo la primera vez que oí hablar de graffiti fue con la película 'Style Wars', el primero en pintar en Torrejón fue Lozano de la Blue Posse, él hizo la primera pintada de Torrejón" (Frank T). "La peña hacía todo tipo de inventos para hacer trazos gordos al firmar, otra costumbre era colarse todos a la vez en el metro para volver a casa, no nos podían pillar porque iban todos a la vez, y en cuanto al baile, al break, empezó incluso a venir gente hasta con cámaras de video" (Sonia). Aquello se mantuvo durante algún tiempo, hasta que la televisión, como es habitual, desnaturalizara el fenómeno del break, gracias a concursillos como el de cierto programa musical.

En cuanto a la radio, algunos programas y emisoras, jugaron un papel muy importante para la difución de los primeros discos de L.L.Cool J, Run DMC, Whodini, Lisa Lee, Double Trouble... por primera vez sonaban sonidos de hip hop en programas como los de Radio Torrejón, donde, desde esta base americana se radiaba un programa importado de EE.UU. Radio Vinilo contaba por entonces en su programación nocturna con la presencia de Buddy Miles en funciones de DJ, y emisoras como Radio España de la mano de Carlos Finali también prestaban atención a los nuevos sonidos del hip hop. Pedro García con su programa "Píntalo Negro" en Radio Iris, y unos años antes en Radio Luna, fue pionero dedicando monográficos de rap en su espacio radiofónico. Algo más tarde "La Radio de las mil danzas" en Radio 3 sería un espacio en el que también se radiaban novedades y se hacía un buen seguimiento del movimiento hip hop. Algunos locales como Studio 54 en Barcelona o Stone's en Torrejón (Madrid) programaban funk o rap en sus noches, o Nubes que programaba electro, rap y funk. Y para comprar discos algunas tiendas de importación como Disco J.L. o New Record o vendedores especializados como Rayfield Singleton podían conseguirte cualquier disco de Roxanne Shante, Stetasonic o Mantronix.

La actividad cada vez era mayor en los barrios periféricos de Madrid y Barcelona (Alcorcón, Torrejón, Móstoles, El Prat...), y un sello independiente, Troya, se lanza a grabar el primer disco de rap hecho en español. La idea surge a raíz de un reportaje aparecido en la revista "Sur Expres" realizado por Miguel Trillo, el disco se titularía "Madrid Hip Hop" (89) y recopilaba los temas creados por los primeros grupos del hip hop madrileño: QSC, DNI, Estado Crítico y Sindicato del Crimen. El disco en su día fue un bombazo, nada similar se había plastificado en nuestro país hasta la fecha. Las compañías multinacionales huelen el filón y se lanzan a buscar grupos de forma impulsiva.

"Rapin' Madrid" se publica el mismo año (1989). "Estuvieron a punto de ficharme a mí, en aquel entonces yo no tenía canciones en español, las hacía en inglés y español, un tío se me acercó contándome que la idea era hacer un disco de rap con artistas negros que cantasen en español" (Frank T). En el "Rapin' Madrid" finalmente intervinieron Sweet, K 1000, Vial Rap, Código Mortal, SSB, Poder Oscuro, Sony y Mony, MC Randy y DJ Jonco y Jungle Kings. El mismo sello, Ariola, repitió la jugada y aparece otro recopilatorio, esta vez incorporando bandas de Madrid y otras ciudades, bajo el título de "Rap de Aquí", que ve la luz en el año 1990. Troya también repite jugada y publica "Navidad Hip Hop" con las mismas bandas del primer recopilatorio. Algunos grupos consiguen sacar sus propios trabajos gracias a la repercusión de estos recopilatorios: MC Randy y DJ Jonco gracias al éxito obtenido con su tema "Hey Pijo" ven grabado un disco completo. "En la época del 'Rapin' Madrid' empezamos a ir otra vez a Nuevos Ministerios, pero esta vez eran reuniones más hip hop,recuerdo haber oído a Randy cantado el tema 'Hey Pijo' que no fue como salió exactamente en el disco, pero ahí ya nos la cantaba a la peña" (Sonia). Vial Rap sacan "Don't Stop the Funky Fresh" y BZN (pioneros desde Barcelona), publican "Pleno Efecto". Los grupos del "Madrid Hip Hop" también sacan discos propios, DNI llegó a publicar dos álbumes, y tanto Estado Crítico como Sindicato del Crimen graban discos que no tuvieron demasiada repercusión.

El grupo más destacado por estilo, actitud, prestigio e innovación era Jungle Kings, esta formación atesoraba con diferencia la mayor calidad y profesionalidad, y llegaron a ver publicados únicamente dos temas incluidos en el "Rapin' Madrid" y en el "Rap de Aquí" respectivamente. Zeta, que formó parte en su día del grupo recuerda el periodo de Jungle Kings: "Recuerdo que Paco empezó a escribir en español y al principio nos parecía muy raro". Jungle Kings en esa época lo tenía todo muy claro, pero desgraciadamente no llegaron a grabar un disco propio. "Habíamos tocado muchas veces, llevábamos muco tiempo en la movida, y sabíamos lo que no teníamos que hacer. Habíamos hechos y desecho muchos grupos de rap. No llegamos a grabar un poco por inconformismo propio, también hubo muchos cambios de formación. Hicimos un proyecto de banda de jazz con nosotros y había muchas ideas, un proyecto muy bueno pensado, pero un poco la desilusión de ver que no es todo tan fantástico como crees, hizo que todo se viniese abajo. Si hubiésemos seguido adelante, quizás hubiese sido la bomba. Paco y yo seguimos adelante y de ahí salió la semilla del Club. Producimos a Meswy. El Club se supone que era un proyecto para un álbum, y éramos Jungle Kings, Top Productions, Nafri con Kamikaze y Jota, se mezcló todo y acabó en lo que ahora es".

El hip hop se convierte en pasto de todo tipo de reportajes en cualquier tipo de publicaciones, se trataba de la penúltima moda, y la TV, la prensa y la radio se encargaban de engordar el momento a base de estereotipos infantiles, que no hacen otra cosa que desprestigiar todo el movimiento, acompañado por la poca experiencia de las compañías y de las productoras para manejar sus proyectos. "El problema de este primer auge, es que la gente, los mismos artistas de hip hop no estaban preparados psicológicamente para estar dentro del hip hop, fue un poco por parte de los medios y las compañías que no sabían de hip hop, que obligaron a crear un movimiento".

Muchos grupos desaparecen, sus integrantes se disgregan y todo parece algo difuminado. Aparece el disco de un grupo de Zaragoza llamado Foreign Nation, "¿Brothers?" (92), integrado por dos americanos y un español, que pasó sin pena ni gloria. En la misma ciudad no hay que olvidar la actividad que lleva a cabo una formación pionera en su estilo, llamada Mission Hispana, que ha grabado hasta el momento dos discos, el último en el 96 con el título de "Nada se detiene", y que en su día incluso salieron de nuestras fronteras para llevar su música cargada de influencias latinas y mestizas.

Un resquicio importante sólo quedaría en el mercado de maquetas, un microcosmos fundamental en la historia del rap, más que en cualquier otro estilo. Las primeras maquetas de grupos como La Puta OPP, Eat Meat, Nazion Sur o El Club de los Poetas Violentos, empiezan a viajar de mano a mano, algo se cuece y pronto iba a explotar, había grupos, ideas, y muchas ganas de demostrar, de representar cuál era el auténtico hip hop de aquí. En Alicante, en el verano de 1993 se celebra la primera gran macro-jam de hip hop, la fiesta se tituló "Qué punto de fiesta", y por primera vez se pudieron ver actuar sobre un escenario a gente con La Puta OPP o El Club de los Poetas Violentos, también estuvieron Killer B, RS 232, M-90... "Muchos proyectos e historias se empiezan a gestar desde ese momento. El resurgir del que se habla ahora, no ha sido en base a una compañía, sino gracias a la gente del hip hop. El primer disco fue hecho por gente que de alguna manera participó en aquella época. Paco por Jungle Kings y los demás porque vivimos aquella época y teníamos la esperanza de sacar trabajos algún día, tardamos 4 o 5 años pero al final lo hemos llegado a hacer. La gente lo está haciendo porque quiere, no porque sea una moda, que evidentemente dentro de poco se convertirá en una moda, si es que no estamos realmente en ello" (Frank T). En el año 1994, Eat Meat publica su "Un Audiodocumental de..." al frente MC Make con su peculiar estilo y concepción colorista del rap, un disco que ha sido injustamente olvidado, probablemente se adelantó a su tiempo, un trabajo fresco, original y sin ningún tipo de complejo. En el mismo año se produce un acontecimiento importantísimo en esta historia, El Club de los Poetas Violentos publica su disco "Madrid Zona Bruta", un hito en la historia del rap nacional, grabado en el primer sello especializado en estos sonidos, Yo Gano, el disco es todo un éxito, supuso un antes y un después, es el primer disco de rap real en España, crudo y duro.

El Club de los Poetas Violentos se adelantan a todos publicando el disco que cambión el rumbo del rap que se hacía por estos lugares, y Yo Gano se convierte en la primera discográfica de hip hop, la historia se escribe a pasos de gigante, nuevas referencia, nuevos sellos... pero algo siempre muy importante es la independencia, al igual que ocurre con los sellos americanos, el control y la grabación de los gruposde rap, su actividad y sus códigos no se pueden medir y tratar de la misma manera que se entienden el resto de músicas, por eso son los sellos independientes los que deben dominar el producto, aunque luego sean distribuidoras fuertes a nivel mundial o nacional las que coloquen los productos terminados.

La historia en estos momentos la están escribiendo los grupos y sus discos, ellos son los que tienen el poder de colocar el nivel del hip hop español en el punto que se merece.



hIsToRiA dEl Dj
La transformación de la figura del disc-jockey de mero pinchadiscos a auténtico productor musical se gestó en la capital mundial de la música disco: Nueva York.

Los disc-jockeys se han dedicado a pinchar discos durante décadas. Pero en los treinta años de existencia de la música dance electrónica se han convertido en símbolos culturales influyentes. Además de servir como guardianes de las industrias musicales locales, algunos DJ son embajadores musicales muy bien pagados que viajan alrededor del mundo para difundir las últimas tendencias musicales.
¿Ello se debe a que han aprendido a “hechizar” una pista de baile, a “trabajar” un disco de manera que suene a la vez familiar y completamente nuevo y a “enloquecer” a la multitud durante una fiesta? ¿O simplemente a que por fin reciben apetitosas pagas y disfrutan de la celebridad que acompaña al dinero y a la aparición en los medios de comunicación?
Probablemente la respuesta sea todo lo anterior o un poco de cada cosa. Las raíces de la cultura DJ deben buscarse en centros urbanos conocidos desde hace tiempo como focos de creatividad musical como Nueva York, punto de partida ineludible de cualquier historia, incluso breve, de la era disc-jockera. Allí, a finales de los sesenta y principios de los setenta, el cruce entre la cultura afroamericana y la sensibilidad gay asumida colectivamente formó el núcleo de la cultura dance contemporánea.
La cultura de la música dance, ya se asocie con el disco, el club o el house, tiene sus raíces en Nueva York. La Gran Manzana se convirtió en la capital mundial de la música disco a mediados de los setenta, gracias a una vibrante cultura underground capitaneada por homosexuales afroamericanos y latinos. Las discotecas legendarias de la ciudad, The Sanctuary, The Loft, Better Days y Paradise Garage, entre otras, emergieron de la fusión de los tres tipos de ambientes musicales de los sesenta, que programaban música grabada con o sin disc-jockey. Los pioneros trabajaban en discotecas “a la francesa”, entre las que figuraban, en Manhattan, Le Club y, posteriormente, Arthur and Cheetah. Su diseño y clientela eran fiel reflejo de la idea, nacida en la posguerra, de la discoteca como un lugar elegante donde la jet-set podía tomar una copa.
Esta visión elitista cambió a principios de los setenta, cuando las discotecas absorbieron los cambios que estaban transformando a la sociedad estadounidense. Mención aparte merece el hecho de que los jóvenes –en particular homosexuales, mujeres o miembros de minorías étnicas– que habían estado (o se habían sentido) marginados de la sociedad comenzaron a hacerse oír. Estos grupos incluían a hippies anteriores a Woodstock, poetas combativos, músicos, actores y otros artistas, así como a afroamericanos, latinos y caucasianos de clase media. Aunque en algunos casos se mezclaban, en general frecuentaban salas de baile diferentes según su orientación sexual.
Los heterosexuales tomaron al asalto clubes como Electric Circus o Zodiac, con un repertorio de rock, rythm and blues y formas precursoras de lo que hoy conocemos como “world music”. Por su parte, los hombres y mujeres homosexuales preferían bares o clubes de barrio, legales o clandestinos, situados en zonas étnicamente homogéneas como Harlem, la parte hispana de ese barrio o el Upper West Side.
Los legendarios motines de Stonewall, en Greenwich Village, del 28 de junio de 1969, terminaron con las frecuentes redadas policiales en estos bares gays. Los homosexuales combatieron por primera vez colectivamente y con éxito el acoso policial, hasta el punto de que después de Stonewall muchos gays y lesbianas comenzaron a ver en el dance no sólo un pasatiempo, sino también un poderoso medio para crear conciencia de grupo.
Aunque la discoteca gay más antigua del estado de Nueva York estuvo probablemente en Cherry Groove, en Fire Island, el primer local urbano que convirtió a las discotecas en lugares notorios, a la vez prohibidos y atractivos, fue The Sanctuary, situado en Manhattan, en la calle 43. Este lugar se convirtió en los setenta en modelo de otras discotecas gays y fue también cuna del primer disc-jockey transformado en estrella del pop. La gente acudía allí a ver y escuchar a Francis (Grasso), que había ideado un nuevo instrumento, consistente en dos platinas y un mezclador, y un nuevo espacio: la cabina del disc-jockey, que, con sus controles de luz y sonido, conseguía que el público bailara con desenfreno y sin parar.
Hacia 1973, revistas como Billboard y Rolling Stone y radioemisoras de Nueva York se hicieron eco del fenómeno “disco”. Los fans comenzaron a comprar discos en una cantidad tal que las productoras tuvieron que prestar atención a un género que hasta entonces habían ignorado. Como sus antepasados de la radio de los cincuenta, los disc-jockeys conquistaron un poder capaz de convertir un tema en un éxito o un fracaso. Su creciente notoriedad hizo que pronto pudieran intervenir en la producción. Por ejemplo, el DJ neoyorquino David Todd dio a conocer a Van McCoy, productor de la firma R&B, un baile latino llamado the hustle (“el empujón”). Con él, McCoy produjo un disco que fue número uno y Todd pasó a desarrollar el departamento disco de una gran compañía: Rca.

La música borra fronteras
Entre 1975 y 1985, las fronteras entre productores, ingenieros de sonido, compositores y disc-jockeys fueron difuminándose. Lejos de limitarse a poner música en las discotecas, los disc-jockeys comenzaron a aventurarse en los estudios de grabación, llevando consigo los conceptos y técnicas para mezclar música, crear sonidos y versiones nuevas de temas antiguos que utilizaban en sus lugares tradicionales de trabajo. Para mezclar música dieron a ciertas herramientas tecnológicas un uso que sus creadores nunca habrían imaginado. Por ejemplo, un sintetizador/secuenciador sencillo, el Roland tb-303, creado en 1983 para que los músicos de rock pudieran imitar el sonido de un bajo, se convirtió en la materia prima del acid house. Además, los disc-jockeys no se limitaron a utilizar este instrumento de manera ortodoxa, sino que experimentaron con él igual que con los discos. Uniendo a los secuenciadores las cajas de ritmos, no sólo lograron aumentar y diversificar sus repertorios, sino que produjeron nuevas versiones que pusieron a la venta. Así fue como la música disco se convirtió en música house.
Los beneficios económicos de la música dance crecieron paralelamente a este intercambio estético y tecnológico entre disc-jockeys y estudios de grabación. Por otra parte, los disc-jockeys han sido los paladines de la lucha contra la muerte del vinilo. Y las principales instituciones de la industria de la música dance –sellos independientes, compañías que distribuyen discos promocionales a los disc-jockeys que se comprometen a difundirlos, clubes underground y tiendas especializadas– suelen contar entre su personal con disc-jockeys que basan su actividad en el creciente reconocimiento de su arte y pericia como músicos e intérpretes. Ello transformó a los disc-jockeys de pinchadiscos a mezcladores y productores. La música dance es hoy un fenómeno planetario que viaja de la mano de un grupo de disc-jockeys que tejen su propia versión personal de la Red: la “autopista” de la música dance está hecha de caminos que comunican entre sí las diferentes culturas locales.
Para los disc-jockeys neoyorquinos, los primeros caminos pasan por otras ciudades estadounidenses con culturas dance locales establecidas o incipientes. Desde Nueva York, Danny Tenaglia se trasladó a Miami. Allí se formó como DJ antes de regresar a Manhattan, donde es hoy uno de los más solicitados creadores de nuevas versiones de temas de otros artistas. Frankie Knuckles, también de Nueva York, se mudó a Chicago para convertirse en el DJ de The Warehouse, un club de negros homosexuales. Por supuesto, uno y otro iban y venían continuamente a Nueva York para traer y llevar nuevos sonidos. En la actualidad, ambos han regresado a la Gran Manzana y viven de su trabajo como disc-jockeys y mezcladores.
El segundo gran eje de la música club partió de Chicago vía Nueva York y llegó a Londres. Hacia 1986 o 1987, después de la primera época dorada del house en Chicago, se hizo evidente que las mayores casas de discos y medios de comunicación ponían reparos a la venta en gran escala de este tipo de música, asociada con los homosexuales negros. Los artistas del house se volcaron hacia Europa, sobre todo a Londres, pero también a ciudades como Amsterdam, Berlín, Manchester, Milán, o Zurich, e incluso a Tel Aviv. El resto es la historia de lo que se convirtió en la cultura rave, un fenómeno juvenil europeo que goza de muy buena salud.
Un tercer eje llega hasta Japón, donde, desde fines de los ochenta, los disc-jockeys neoyorquinos tuvieron la oportunidad de actuar como invitados ante audiencias tan lejanas geográfica y culturalmente de la sensibilidad homosexual afroamericana como la europea. No obstante, tanto en Tokio como en otras grandes ciudades niponas se desarrollaron estilos locales de dance. Con la llegada del nuevo milenio, los vientos de esta cultura comienzan a soplar en nuevos destinos como São Paulo, Ciudad de México y capitales africanas como Dar es Salaam. Una nueva generación está enriqueciendo una tradición que no tiene ni manuales ni instrucciones de uso. La transmiten oralmente disc-jockeys que a su vez aprendieron de quienes los precedieron. Ojalá sigan adelante
hIsToRiA deL brEaKdAnCe
El Breakdance parece tan diferente de todos los otros tipos de baile que lo primero que pregunta la gente cuando lo ve es: "¿Dónde aprendieron estos niños a bailar así?" Para muchas personas, este baile parece no haber venido de ninguna parte. Pero como todo, el Breakdance vino de alguna parte, a partir de algo y de alguien. En el caso de Breakdance, ese alguien es la gran super-estrella, James Brown, y el algo es el baile, el "Good Foot". En 1969, cuando James Brown estaba en lo más alto con su gran éxito "Get on the Good Foot", el "Hustle" era el estilo de baile del momento. Si has visto alguna vez a James Brown en concierto o en TV, sabes lo que realmente puede conseguir. Con esta canción, hizo el tipo de baile todo el mundo esperaría que James Brown hiciera. Era un baile casi acrobático bastante conocido por la mayoría de los niños de los alrededores de NYC.
Cuando el "Good Foot" se volvió el nuevo estilo del baile, la tradición de las competiciones o batallas de baile se estableció. Los bailarines se reunían en lugares como "Harlem World" en la Calle 116 en Harlem y "Battle-dancewise". Se cubría la información sobre batallas con más detalle en las secciones de competiciones y concursos, pero lo más importante en la historia del Breakdance es que estaba particularmente bien preparado para la competición.

Ese Breakdance era muy diferente del que nosotros conocemos hoy. De alguna manera era más simple. No se hacían "Headspind", "Handglides", "Windmill" o "Backspins". Era lo que actualmente se llama el viejo estilo. El viejo estilo sólo consistía en lo que se denomina "Floor Rock", y en cierto modo era más complejo que el break moderno. Puede haber algunas variaciones pequeñas en el "Headspin" y el "Backspin", pero básicamente, un "Headspin" es un giro sobre la cabeza y un "Backspin" es un giro sobre la espalda. Pero "Floor Rock" puede involucrar algunos movimientos de piernas extremadamente complejos, y se hace muy rápidamente.

Entre aquéllos para quien el viejo estilo de break era especialmente popular, estaban muchas de las bandas de la calle que vagaban por el sur del Bronx . Y fue en esas calles donde el Breakdance realmente empezó. A menudo, los mejores breakers de bandas contrarias utilizaban las competiciones de break en lugar de las peleas tradicionales. De esa forma demostraban que su banda era mejor que la otra. Muchas veces ellos hacían una especie de contrato por el que el perdedor ya no podía pasar al barrio del ganador. Y muchas veces sólo competían para ganar respeto simplemente.


De esta manera se formaron equipos o grupos (crews) de bailarines que lo practicaban. Y pronto aparecieron equipos formales organizados, que no sólo practicaban juntos, sino que también desarrollaron sus propias rutinas de baile. Algunos de estos equipos se dedicaron mucho al break, y como no tenían nada mejor que hacer, empleaban muchas horas al día en practicar, desarrollando movimientos más complejos, mejorando su forma, y aumentando su velocidad.
Y entonces llegó Afrika Bambaataa. Bambaataa es el legendario maestro DJ, máximo responsable del próspero crecimiento del Breakdancing. Él es productor y miembro de Soul Sonic Force, cuyo "Looking For The Perfect Beat" fue elegido como el cuarto mejor single en la votación de las críticas de jazz y pop en el año 1983. Afrika Bambaataa también es el líder de la Nación Zulú en el Bronx.

En 1969, Afrika Bambaataa vio el Breakdancing como algo más que un simple baile. Lo vio como una manera de lograr algo. Vio el potencial de Breakdancing, y animó a los bailarines a seguir con ello. A trabajar duro, y a creer que algo bueno podría venir de él. Bambaataa creó uno de los primeros equipos de Breakdance, "The Zulu Kings". Ganaron muchas batallas y muestras de talento en varios clubes en Nueva York. Al mismo tiempo ellos ganaron muchos partidarios para la Nación Zulu.


El viejo estilo siguió siendo popular hasta aproximadamente 1977, cuando el "Freak" ocupó el poder, basado en el éxito del tema "Freak Out" de Shieks. Entonces, alrededor de 1979 y principios de 1980 un nuevo equipo de Breakdance se formó: Rock Steady Crew. Aunque Rock Steady Crew tenían un talento especial, mucha gente los calificó de anticuados. Pero Bambaataa los animó. Les dijo que si se unían a él, algo bueno pasaría. Se encargó de ellos y pronto estaban trabajando en el Mudd Club, el Ritz, y otros clubes de Nueva York. Cuando Rock Steady actuó para Malcolm McLaren y Bow Wow Wow en el Ritz, la gente empezó a tomarlos en serio. El Breakdancing estaba de moda otra vez.

Pero el nuevo estilo de break era diferente del viejo. Rock Steady aportaron muchos movimientos acrobáticos. Ahora no sólo incluía "Floor Rock" sino "Headspins", "Backspins", "Handglides", y "Windmills". En 1981, Charles Ahearn hizo su película sobre hip hop, "Wild Style", una visión cruda del rap, el graffiti, el scratch, y el Breakdance en el Bronx. Ahearn llamó a Rock Steady para hacer break y Rock Steady se convirtió en el equipo de Breakdance preeminente y el nuevo estilo de break llegó a ser más popular aun. Cuando llegó la primavera de 1982 había en Roxy, en Nueva York, una arraigada pista de patinaje. Pero la popularidad del patinaje sobre ruedas empezó a marchitarse rápidamente, y en junio del 82, Pat Fuji convirtió Roxy en un club de baile los jueves, viernes, y sábados por la noche. El Roxy se volvió el centro del hip hop rápidamente, frecuentado por raperos, dj' s, y breakdancers.
Si querías descubrir un Breakdancer para tu show o vídeo, debías ir al Roxy. O si simplemente querías mirar o aprender algunos nuevos movimientos, debías ir al Roxy. Y el Roxy empezó a patrocinar concursos de Breakdance, que ayudarían a los ganadores a conseguir más reconocimiento. En junio de 1983, Pat Fuji contrató a la bailarina de jazz profesional Rosanne Hoare para formar el Street Arts Consortium, el cual era un lugar dedicado al Breakdance, al rap y al arte del graffiti. Rosy iba a establecer oficialmente un "hogar" para la cultura del hip hop. Mientras el Street Art Consortium nunca realmente fue como imaginó, Rosy mantuvo una casa para Breakdancers. Ella no sólo proporcionó un lugar donde ellos pudieran sentirse en casa, sino que trabajó con ellos como coreógrafa y ayudó a extender sus posibilidades de baile. Ella también ayudó a muchos a encontrar trabajo como bailarines. Lo más importante, Rosy ha sido siempre allí como una amiga con la que ellos pueden contar. Ella ha elevado el Breakdance.
HiStOrIa dEl GrAffItI
Graffiti

El término graffiti es de procedencia italiana, acuñado por los romanos que ya guarreaban las paredes y sitios públicos con sus profecías y protestas, llevados por el incontenible deseo de compartirlas con sus conciudadanos.
Pero sus orígenes se remontan a civilizaciones con aún mayor solera que, como los macedonios, los griegos, los antiguos egipcios con sus indescifrables jeroglíficos, e incluso los hombres de las cavernas con sus celebradas y tan visitadas pinturas rupestres, utilizaban las paredes de tumbas, viviendas y edificios en general para satisfacer a conciencia uno de los más ancestrales instintos del hombre: el de comunicarse.

Es a finales de la década de los 60, cuando los concienciados activistas políticos y los no tan concienciados miembros de las "gangs", hacen suyo este primitivo método de comunicación. Los primeros, para hacer públicas sus protestas, y para marcar el territorio los segundos.

Poco después en la ciudad norteamericana de Filadelfia, el "bombing" sienta los primeros antecedentes del graffiti tal y como hoy lo conocemos. Estos primeros artistas, impulsados por el noble propósito de llamar la atención de la prensa y la comunidad, se dedicaban a bombardear, de ahí el término "bombing", las paredes de la ciudad con su nombre o apodo.

Destino: South Bronx

Con su traslado, no está muy claro si voluntario o espontáneo, al distrito neoyorquino del South Bronx, es cuando el arte del "writing", término con el que se conoce el acto de "escribir" en los vagones y paredes, toma su forma definitiva de diálogo con la sociedad en general, y con sus compañeros en particular.

Fue uno de estos primitivos "writers", apodado Taxi 183, quien debido a su ocupación de mensajero de a pie y a la necesidad de utilizar el metro que ésta le suponía, el pionero de los "motion tags", nombre con el que se bautizó al arte de marcar los vagones de metro con la firma en forma de garabato.Por otro lado, acaparó el honor de ser el primero en llamar la atención de los todopoderosos "mass media". El diario New York Times dedicó todo un artículo al mencionado artista.

Así fué como la New York Transit System, y más concretamente los vagones de los trenes de metro se convirtieron en el elemento unificador del graffiti, e hicieron que algo que para mucha gente sólo eran garabatos o marcas de las "gangs", se convirtiera a través del "writing" en algo muy diferente.

El "tag" en la cumbre

Se llega entonces, entre mediados y finales de los 70, a la cumbre en lo que a innovación estilística se refiere cuando esta técnica del "tag" o tagging", que consisitía en la firma del artista con forma de garabato, evoluciona hacia letras más estilizadas y grandes. Además de para escribir el nombre, empiezan a utilizarse para expresar ideas o declaraciones, dando lugar primero a las "bubble letters", letras redondeadas con relleno y filete, y más adelante a lo que hoy se conoce como "throw up".


Tag en New York (1980) Tag en New York (1980)

Esta técnica, a su vez impulsada por el afán competitivo de los "writers" y su deseo de ganar mayor popularidad y respeto, llega a una complejidad estilística tal, que las letras empiezan incluso a ser difíciles de entender, culminando así en lo que es la forma más notable del graffiti del Bronx, el "wildstyle".



Son tiempos duros para cualquiera de las expresiones de la "street-culture". Aparece un nuevo personaje en la película, y además está en el bando de los "malos", el "crack" que se adueña de la Gran Manzana, y en una nueva vuelta de tuerca del guión, no viene sólo. Le acompañan las armas de fuego que aparecen hasta debajo de las piedras, y todavía enrarece más el aire que se respira en las calles.
Por si no hubiera bastantes elementos conspirando contra la comunidad del graffiti, se promulgan leyes restringiendo la venta de pintura a los jóvenes, se obliga a los vendedores de pintura a tener guardados los sprays bajo llave, y se endurecen las penas contra los writers. La consecuencia más inmediata de esta larga suma de elementos disuasorios, es la escasez de "lienzos" para los artistas, lo que les hace más territoriales y agresivos, hasta el punto de que presentarse en las cocheras del metro desarmado, se convierte en una empresa solo accesible para "lumbreras" como Rambo.

Dura supervivencia

En esta mitad de década, que podría denominarse fase de supervivencia, hay un atisbo de tregua cuando el incansable y omnipresente "buff" se toma un respiro poniendo en servicio vagones de deshecho. Pero lo que se adivina como una luz al final del túnel, finalmente se queda en un espejismo, y la persistente falta de pintura y la casi nula seguridad en las cocheras, desembocan en la proliferación de "tags" artísticamente muy pobres hechos con marcadores.

Cuando todo parece ya perdido con la MTA como dueña y señora de la situación, y la Transit Police en plenitud de fuerzas, cuando los "tags", "throw ups" y compañía empiezan o bien a escasear de manera alarmante, o bien están tan escondidos que nadie puede verlos, aparece, ¡¡ya era hora joder!!, el héroe de la película. Los artistas del spray comprueban aliviados que además no es Gary Cooper y que viene acompañado.

La explosión popular del hip hop a finales de los 80 reaviva la llama de la "street culture" neoyorquina. Todos los chicos quieren ser b-boys, y además resulta que los protagonistas no habían muerto. Los Mc´s y a su rebufo los "writers", están otra vez en el disparadero. Alguien en la Costa Oeste informa de la mayor accesibilidad y menores medidas de seguridad de los trenes de mercancías, con lo que todos los artistas acarician las culatas de sus sprays.

Y aunque en menor medida, también contribuye, por supuesto de manera inconsciente, la MTA que empieza a retirar los vagones averiados a cocheras para chatarra en Brooklyn, lo que hace que muchos apasionados del acero vuelven a la carga impulsados por la esperanza de revivir los viejos y siempre mejores tiempos, o simplemente por el deseo de conseguir una foto con su nombre en un vagón de metro.




El arte nómada
Por su parte el movimiento europeo se consolida, y empiezan las giras de writers americanos por Europa, y las peregrinaciones de writers europeos a la meca del graffiti. Y para despejar cualquier jirón de nube sospechosa de tormenta, estos esforzados artistas descubren las carreteras, que aunque no se mueven, ven desfilar a cientos de coches cada día.

La guinda del pastel la ponen, primero las paredes y las canchas de deporte de la ciudad, que proporcionan al graffiti del Bronx su última expresión hasta la fecha. Las "pieces" conmemorativas, homenajes multicolores para recordar a los caídos por la violencia o por el SIDA, y después los fanzines que empiezan a proliferar tanto en papel impreso como en Internet, convirtiéndose en el nuevo vehículo difusor de esta llamativa forma de expresión urbana.

Así pues, de momento la película tiene un final feliz, y muchos "writers" incluso han empezado a ganar dinero con su talento. Si bien esto último, unido a la cada vez más asidua "legalidad" de muchos de las "pieces" y la consiguiente pérdida que ello conlleva del aura transgresora de este arte de la calle, empaña en cierta manera esa aparente felicidad para la facción más romántica y purista del "writing".

Para terminar, señalar que el graffiti es un arte temporal ya que las piezas tienen una vida limitada (lo que tarda alguien en borrarlas, o lo que tarda en empezar a deteriorarse la pintura), y este carácter provisional es el que lleva a los "writers" a intentar perpetuarlo por medio de fotos de sus trabajos, y también el principal motivo que ha llevado a la actual proliferación de revistas tanto impresas como on-line sobre este peculiar arte urbano